27 consejos para viajar con niños que no puedes perderte

En contra de lo que muchas personas piensan, viajar con niños no tiene porqué ser necesariamente un incordio. En realidad puede ser una experiencia muy gratificante que te permitirá disfrutar a tope de la familia.

Por experiencia propia, tenemos que buscar un equilibrio adecuado entre el descanso y las actividades para los peques. No podemos presentarnos en Londres en un puente y pretender hacer un mega tour con los niños en tres días. Debemos ser selectivos con nuestras visitas y recordar que los niños pequeños no pueden seguir nuestro ritmo. Y todos los que tenemos niños, sabemos que un niño cansado al final se convierte en un incordio.

Consejos para viajar con niños

Pues vamos a lo que nos interesa. En base a mi experiencia viajando con peques, estos son los mejores consejos para viajar con niños que te puedo ofrecer para que viajar con ellos sea una experiencia maravillosa.

1. Baja el ritmo.

Tienes que planear el viaje a un ritmo mucho más lento de lo que lo harías viajando solo o en pareja. Tenemos que ser totalmente realistas de hasta donde podemos llegar con los pequeños a cuestas. Si llevamos a los peques arrastrándolos y forzándolos, al final el viaje se convertirá en una auténtica pesadilla, y lo que todos queremos es que nuestro viaje sea inolvidable, pero no por los aspectos negativos, sino porque sea un viaje alegre, agradable y desestresante.

Recuerda que en la mayoría de las ocasiones menos es más. Disfruta.

Normalmente pondremos como referencia para el ritmo del viaje lo que el más pequeño de la familia requiera. Tendremos que tener en cuenta las necesidades de los niños para planificar las comidas, tiempos de descanso, ir al aseo, etc. Adelántate a las circunstancias y no esperes a que tus hijos se pongan molestos.

Viajar con niños2. Involucra a los pequeños.

Otra idea, válida para niños a partir de cierta edad, es involucrarlos en la elección de los destinos (lo siento, te toca ir a DisneyLand) y en la planificación del viaje. Valora las opiniones de todos los miembros de la familia y todos convertiréis vuestras escapadas en unas experiencias únicas.

3. Ser flexible.

Intentar evitar los periodos de vacaciones y viajar fuera de temporada puede suponerte un gran ahorro, tanto en el desplazamiento como en el alojamiento y comidas. Aunque sea un problema que los pequeños estén en periodo escolar, intenta cuadrar algún viaje para viajar fuera de temporada.

Parece una tontería pero adelantar un solo día el vuelo o retrasar el regreso un día, puede suponernos ahorrar muchísimo dinero en cada pasaje, ya que la mayoría de personas viajan en las mismas fechas. Por ejemplo, un puente de sábado a martes. Si conseguimos salir un jueves y volver el miércoles, nuestro bolsillo lo agradecerá. Y cuando viajamos con niños, el ahorro en cuatro o cinco pasajes puede llegar a ser muy importante. Utiliza buscadores de vuelos baratos como Skyscanner para ahorrar un buen dinero eligiendo las fechas más adecuadas.

4. Que lleven algunos juguetes.

No está de más que los pequeños de la casa puedan llevarse alguno de sus entretenimientos favoritos. Esa muñeca inseparable, un cómic, su reproductor de música, juegos de cartas, videojuegos portátiles, etc. pueden ser una auténtica tabla de salvación para los padres. Recuerda que son muchas horas de trayectos y los niños se aburren, y cuando se aburren… peligro!!!

juegos

5. Asegúrate de llevar toda la documentación.

Es importante a la hora de viajar que tengas toda la documentación de la familia en regla. Dependiendo del país de destino necesitarás una documentación u otra. Puede ser únicamente el DNI o necesitar el pasaporte u otros documentos suplementarios. Si los niños van a viajar solos o con otros familiares que no son los padres deberás preparar una autorización de viaje, que deberás realizar en una comisaría de la Policía, Puesto de la Guardia Civil, notaría, juzgado o ayuntamiento. Antes de viajar en avión infórmate de la documentación que la compañía aérea requiere para los niños, ya que los requerimientos pueden variar de una compañía a otra.

6. Preparativos médicos.

Padres prevenidos valen por dos. En especial si vas a viajar al extranjero, conviene que los niños visiten al médico unos días antes. No solo para conocer su estado de salud, sino especialmente para comprobar que están al día con sus vacunas y si es necesario algún tipo de cuidado especial o vacunación en referencia al país que vas a visitar.

Tampoco está demás llevar un pequeño documento resumen sanitario, con su calendario vacunal, sus grupos sanguíneos, alergias, enfermedades recurrentes y su tratamiento habitual, etc. (también válido para los mayores).

Por supuesto si uno de nuestros pequeños tiene alguna enfermedad grave, debemos asegurarnos que en nuestro destino va a ser atendido al mismo nivel sanitario que el que tengamos en nuestra residencia habitual. Este es uno de los consejos para viajar con niños que más en serio debes tomarte.

Un pequeño botiquín con lo imprescindible te puede resultar muy útil en tus viajes con los pequeños. No hace falta que lleves de todo, ya que en la mayor parte de destinos tendrás acceso a farmacias. No obstante, según te alejes a sitios más remotos y aislados, más difícil será encontrar productos sanitarios. Hazte a la idea del lugar que vas a visitar y llena tu botiquín en consecuencia. Si váis a disfrutar de un viaje tropical, puedes llevar repelente de mosquitos, si vas a realizar un viaje por carreteras muy sinuosas, lleva biodramina. Prevenir mejor que curar.

7. Siempre identificados.

Otro de los consejos para viajar con niños más importantes. Un complemento que puede resultar increíblemente útil para que lleven los pequeños en todos sus viajes, especialmente cuando se prevee visitar lugares en los que haya gran afluencia de público, es una pulsera identificativa. Hay muchas empresas que fabrican pulseras especialmente concebidas para identificar a los niños.

Y si quieres un control total de los niños, existen también en el mercado dispositivos de monitorización de niños, eso si por un poco más de dinero. El funcionamiento es sencillo: los padres llevan consigo un transmisor, mientras que el niño lleva un brazalete. Si el pequeño se separa de los padres una distancia preconfigurada, da la señal de alarma. Algunos modelos también tienen la posibilidad de que los padres activen a distancia una señal acústica en el dispositivo que lleva el niño.

8. Pequeños fotógrafos.

Prácticamente a todos los niños les encanta hacer sus propias fotografías. Puedes regalarles una cámara digital básica para que hagan sus primeros pinitos en fotografía, lo que es muy educativo y los mantendrá entretenidos. Puedes grabar de forma indeleble el nombre del pequeño, teléfono de los padres, grupo sanguíneo, alergias, etc. Muy útiles y baratas.

Otra de las cosas que también puede ser muy divertida es que lleven su propio cuaderno de viaje. Un cuaderno de los normalitos, de poco más de un euro, servirá para que los que ya tengan la edad de escribir puedan llevar un diario de viaje en el que anotar lo que más les llame la atención del viaje. Que vayan dejando huecos en el cuaderno para que cuando acabe el viaje puedan imprimir las mejores fotos que hayan tomado y las peguen.

Este tipo de actividades son económicas y son recuerdos extraordinarios para cuando sean mayores. Os encantará a toda la familia.

9. No seas valiente con el cochecito.

Aunque creas que tus hijos ya son demasiado mayores para el cochecito o silla de paseo, replantéatelo si todavía lo acaban de dejar. A los pequeños en los viajes a menudo les exigimos demasiado, y al final echamos de menos el carrito.

Además, no solo sirve para llevar a los niños, también nos servirá para en un momento determinado podamos llevar las mochilas o para que se echen una pequeña siesta mientras tomamos un café después de comer.

¿Cuantas veces en una de mis caminatas viajeras no he deseado ser una de esos renacuajos que van cómodamente sentados en su cochecito?

10. Que vivan la experiencia.

No impidas que vivan la experiencia viajera exactamente igual que tú. Cuando viajamos al extranjero lo hacemos para vivir nuevas experiencias y conocer otras culturas. Permite que tus hijos disfruten también de todo eso, que coman lo que se come en ese país, que hagan lo que los lugareños hacen, que asistan a sus eventos culturales…

Haz ver a tus hijos que todas las culturas son interesantes y que deben respetar a todas ellas. Les servirá como lección de vida y les repercutirá muy positivamente en su carácter cuando sean adultos.

11. Que hagan su equipaje.

No les des todo hecho. Que aprendan a hacer su equipaje a partir de ciertas edades, al igual que los adultos. Llevar puesta la ropa y calzado más pesado y voluminoso, elegir la ropa que mejor se adapte al destino, etc. Así evitarás quejas, pues ellos habrán formado parte de la decisión y les ayudará a madurar asumiendo responsabilidades.

Si llevas niños pequeños (que son propensos a ensuciarse en el peor momento posible), lleva a mano una muda de repuesto que puedas coger en cualquier momento.

12. Cuidado con los mareos.

Especialmente si vas a viajar en barco o realizar largos trayectos en coche por carreteras sinuosas, es muy posible que el mareo haga acto de presencia. Puedes prevenirlo con medicamentos específicos, por ejemplo biodramina infantil. De todas formas, lleva bolsas de plástico a mano, ya que puede ser una situación muy incómoda.

coche con niño

13. Tiempo libre.

Al igual que los adultos, también los pequeños de la casa necesitan momentos de relax para hacer sus cosas. En un viaje compartimos mucho tiempo juntos, pero tenemos que recordar que los niños necesitan tiempo para quemar su ilimitada energía, y si puede ser jugando con otros niños de su edad, mejor que mejor.

Por eso, volvemos a recordar lo ya mencionado en puntos anteriores. No te agobies ni agobies al resto de la familia, con un viaje hiper programado. Baja el pistón y disfruta del viaje, y si no puedes ver todas las preciosas fuentes de Roma no pasa nada, deléitate con tu familia de las más bonitas y representativas.

Y si tienes que cancelar una tarde de visitas monumentales porque tus hijos han encontrado el mejor parque acuático del mundo a dos pasos de vuestro hotel, no pasa nada, coge el bañador y a disfrutar la experiencia.

14. Duerme mientras viajas.

Es uno de los mejores consejos de viaje que me han dado siempre. Aprovecha cuando vayas a realizar un largo trayecto en avión, tren, autobús o barco, para planificar el viaje nocturno. Matarás varios pájaros de un tiro: normalmente el viaje te saldrá más barato, te ahorrarás una noche de hotel y además, el momento clave y más problemático de un viaje con niños (el traslado), se lo pasarán durmiendo. Tres en uno.

15. Consejos para elegir el hotel.

Cuando viajamos solos o en pareja, las necesidades de alojamiento son radicalmente distintas a cuando lo hacemos con nuestros retoños. Un hotel tranquilo y romántico a buen seguro no va a satisfacer las necesidades de los pequeños de la casa (y por tu bien, es mejor tenerlas bien atendidas).

Intenta que tu hotel cumpla con las siguientes características:

  • Que esté ubicado en una zona céntrica, para evitar pesados traslados con los niños cada vez que tengas que moverte. Intenta que esté cerca de las principales atracciones locales, restaurante, playas, parques, etc. Ahorrarás tiempo y dinero en tus desplazamientos y al final rentabilizarás la inversión.
  • Utiliza habitaciones familiares. Os permitirá estar todos juntos y el precio es bastante más ajustado. Si viajas con un bebé, asegúrate de que te pongan una cuna en la habitación.
  • Utiliza ofertas para determinados periodos de tiempo. Muchos hoteles tienen tarifas preferentes para personas que se hospedan tres días o una semana. Lo que más caro te va a salir es hospedarte una única noche.
  • Investiga un poco sobre hoteles que hagan ofertas a las familias. Algunos establecimientos tienen ofertas especiales para los viajeros con niños. Pueden ser muy variadas, alojamiento gratis para menores de cierta edad, desayuno gratis para los niños, etc.
  • Piscina, lo mejor de lo mejor. Si el destino lo permite una piscina es la solución a todos tus problemas. Los niños (y los mayores) disfrutarán al máximo. Pero ojo, siempre con seguridad, vigila a los peques todo el tiempo, que en un segundo te la hacen…
  • Servicio de animación. Hay hoteles que son auténticos especialistas en la materia. Tienen absolutamente de todo, guarderías, talleres de manualidades, juegos, deportes… todo lo que te puedas imaginar. A tus hijos les encantará y a vosotros os dará un respiro.
  • Es muy interesante que haya menús infantiles. Muchas veces acabamos pagando menús de adultos tan sofisticados que los niños ni los miran.
  • Canales de televisión infantiles y educativos. Son muy interesantes para mantener a los pequeños entretenidos durante un rato.
  • Bañera mejor que un plato de ducha. Siempre se agradece una bañera en la que los niños puedan relajarse tras una ajetreada familia. Y si es con jacuzzy mejor… bueno… esto no es para los niños, en qué estaría yo pensando….
  • Servicio de lavandería. Si nuestras vacaciones van a prolongarse, conviene asegurarse que el hotel cuenta con servicio de lavandería (y que sea económico). Tendrás que tener en cuenta que al viajar con niños pequeños incluso los tendrás que cambiar varias veces al día.

Piscina

16. Considera un hotel o un crucero todo incluido.

A los niños, y a los no tan niños, les encanta. Tienen todo a su disposición. Múltiples actividades adaptadas a cada edad, muchas personas para relacionarse, ambiente familiar, libre elección de comidas y bebidas, etc. Y lo más importante de todo, este tipo de hoteles y cruceros tienen estrategias de promoción muy agresivas, y en muchas ocasiones los menores de 12 años viajan gratuitamente. Para buscar hoteles te aconsejo que utilices la web de Booking.com, y para encontrar un crucero de calidad y a buen precio, la sección de cruceros de Rumbo.es.

17. Un apartamento puede ser una buena elección.

Por experiencia propia, muchas de las habitaciones de hotel no han sido pensadas para disfrutarlas en familia, especialmente cuando se alojan niños muy pequeños o bebés. El simple hecho de calentar agua para un biberón varias veces al día puede ser un inconveniente. O guardar agua en la nevera o algún alimento para calmar a los pequeños, que no suelen tener mucha paciencia para esas cosas.

Además, en muchas ocasiones me he llegado a sentir incómoda, ya que los niños por naturaleza suelen molestar más que los adultos, y al final estás todo el día estresada para que el resto de clientes no sufran los lloros del bebé o las risotadas del pequeño. Quizás en los complejos vacacionales todo incluido y similares, se pasa más desapercibido con los peques, pero en un hotel céntrico de una gran ciudad, puede ser un inconveniente

Con un apartamento tendréis más espacio para la familia, cocina, paredes más gruesas, lavadora y dormitorios separados. Al final el ahorro también es importante.

18. Planifica tu alojamiento con antelación.

Cuando una es joven y viaja sola o en pareja, te puedes permitir viajar a la aventura. Ir de un sitio a otro, pensando en encontrar a la llegada un lugar para dormir. En realidad forma parte de la diversión. Pero cuando viajas con niños la cosa cambia radicalmente.

En muchas ocasiones, encontrar una habitación sin reserva propia puede ser harto difícil. Y no quieres ir de hotel en hotel con tus hijos, cargando además con las maletas de toda una familia. Al menos, si quieres algo de libertad en tu viaje, reserva la primera noche o las dos primeras, esto te dará algo de margen para ir trazando tu plan de viaje. Improvisa, pero no tanto…

19. Crea recuerdos para toda la vida.

No viajes por viajar, crea recuerdos que perduren en la memoria para toda la vida. Aprovecha por ejemplo para hacer alguna de estas cosas:

  • Ve a un restaurante famoso, donde te puedas encontrar con alguna estrella….
    Asiste a una final de un gran evento deportivo (¿te imaginas un partido de la NBA con un chaval de 12 o 14 años?)…
  • Ve a un concierto de un grupo de moda…
  • Alquila por unas horas un superdeportivo…

En realidad, merece la pena ahorrar en algunas cosas para permitirte derrochar en otras que son mucho más exclusivas.

karting

20. Aprovecha las cosas gratis.

Aunque mucha gente ni siquiera lo piensa, hay muchísimas cosas que hacer y visitar totalmente gratis. Ir a una feria callejera, un evento cultural o un concierto, encuentros deportivos… Cosas gratis que te permitirán integrarte con los lugareños y absorver parte de su cultura.

Además, hay muchos museos y lugares turísticos que son gratuitos determinados días de la semana. E incluso ofrecen visitas gratis o con descuentos a determinados colectivos (estudiantes, jubilados, menores…). Una pequeña investigación en Internet o una visita rápida a la oficina turística de tu destino, te ahorrará mucho dinero en los viajes con tus hijos.

Luego hay otra serie de actividades que además de gratis no se pagan ni con todo el oro del mundo. Observar una bella puesta de sol con tu familia, un paseo en bicicleta con tus hijos, nadar en un lago o hacer senderismo en un precioso paraje…

21. Ahorra en tus comidas.

Si viajas en familia, el coste de la comida se va ha llevar una importante parte del presupuesto. Por eso no está demás que, sin escatimar, intentes ahorrarte un buen dinero sin bajar la calidad de lo que comes.

Una adecuada planificación en las comidas que hagas en tus viajes puede ahorrarte mucho dinero. Para empezar busca hoteles con el desayuno incluido. Normalmente es un extra que no suele alterar mucho el precio de un hotel, y es una buena opción para empezar el día con fuerza.

Cuando comas en restaurantes huye como el diablo de las zonas céntricas y turísticas. Lo normal es que dándote un pequeño paseo con los niños, encuentres a pocas manzanas de distancia restaurantes con productos de más calidad a un precio más económico. Y por supuesto, vigila a los lugareños. Entra en el primer restaurante que encuentres lleno de gente del lugar. Seguro que se come bien y barato.

Normalmente la comida más cara en los restaurantes es la cena, ya que a mediodía suelen tener los típicos “menús del día” a precios mucho más ajustados. Puedes aprovechar las cenas para hacerlas más frugales y aprovechar para comer fruta, yogures, etc. Si tienes suerte y en el hotel o apartamente tienes nevera o incluso cocina, aprovéchala y sácale partido. Otra buena opción para las cenas son los típicos puestos callejeros con comida rápida típica del lugar. Suelen ser una buena experiencia gastronómica y bastante económicos.

Aprovecha los supermercados cercanos para hacer algunas compras y guardarlas en el hotel. Pequeños snacks, zumos o agua son productos que puedes guardar sin problemas, y te vas a ahorrar un buen dinero.

22. Lleva tu propia comida.

Es muy interesante llevar la comida de la familia en tus vuelos, barcos, autobuses y viajes por carretera. Es tremendamente práctico y te ahorrará mucho dinero. Además los niños podrán matar el hambre en cualquier momento y estarán más tranquilos.

Ten claro que si llevas a tu viaje por carretera y montón de bocatas y bebidas, serán mucho más baratos y de mayor calidad que los que puedas encontrar en cualquier estación de servicio. No dejes de tener en cuenta que los niños también suelen ser muy melindrosos y si les sacas de los alimentos que suelen comer habitualmente, pueden poner pegas y malcomer. Como la comida casera no hay nada.

Chocolate

23. Viajes por carretera.

Quien tiene hijos sabe que un viaje por carretera puede convertirse en un infierno en un “santiamén”. Los pequeños se cansan con facilidad ante la monotonía que les supone un viaje por carretera. Por eso debemos planificarlos con detalle.

Como paso previo a un largo viaje por carretera, una visita al mecánico para una revisión del vehículo debe ser obligatoria. Una avería inesperada por un fallo mecánico preexistente pueden arruinarte las vacaciones familiares. Asegúrate también que las sillitas para vehículos de tus hijos son las adecuadas para su edad. Por comodidad y sobre todo por seguridad.

Una vez verificado el vehículo, lo primero que tienes que tener claro es que debes realizar paradas frecuentes para descansar. Olvídate de los viajes de una pechada. Cada hora y media o máximo dos horas tendréis que parar (también por vuestra seguridad, para que descanse el conductor). Planifica previamente las paradas, para hacerlas coincidir en sitios bonitos e interesantes, o al menos que tengan un parque o sitio para que los peques puedan jugar un rato y quemar un poco de su inagotable energía.

Lo bueno de los viajes en coche es que nos permite llevar bastante equipaje, y podemos llevar sin ningún problema una buena cantidad de agua, comida y juegos para entretener a los peques. Una de mis mejores inversiones fueron dos pantallas con un reproductor portátil de vídeo, que se montan en la parte trasera de los reposacabezas delanteros. A los peques les encanta y los viajes se hacen mucho más amenos para ellos y tranquilos para nosotros.

24. Viajes en avión.

Sinceramente, para mi es lo peor de un viaje con niños pequeños. Un espacio tan reducido no permite que los pequeños puedan descansar correctamente y puede suponer un alto grado de stress. No obstante hay algunas cosillas que podemos hacer para enfrentarnos a las adversidades.

En primer lugar, intenta llegar al aeropuerto algo antes de lo habitual. Si llegas muy justo, lo más seguro es que no queden asientos juntos para toda la familia. Y eso puede ser un desastre, cada uno por su lado, sin que los hermanos puedan entretenerse mutuamente y los padres ayudarse.

Si viajas con un bebé asegúrate de llevar una muda para el retoño y otra para ti (por lo que pueda pasar).

El momento del despegue y el aterrizaje puede ser molesto para los bebés, ya que no saben como compensar la presión de sus oídos. Puedes ayudarles dándoles de comer el pecho o el biberón en ese momento. El movimiento natural de succión hará que compensen la presión sin darse cuenta.

Si tus hijos son un poco más mayores un juguete o algún artilugio electrónico como una tablet con juegos educativos, pueden ser grandes aliados para los padres. Se trata de salir airoso de los peores momentos de un viaje, ya habrá tiempo para disfrutar de verdad.

Aunque haciendo escalas se puede llegar a ahorrar mucho dinero en un viaje de avión, lo ideal viajando con niños es utilizar vuelos directos. Los trasbordos son incómodos para todos, pero para los niños son fatales. Con cada traslado tus hijos estarán más y más cansados, y al final el viaje puede ser un incordio. Cuanto más rápido más frescos llegarán los peques a vuestro destino. Y sobre todo evita lo peor, los trasbordos nocturnos.

25. Aprender algo juntos.

Cuando viajas con tus hijos puede ser un momento para aprender algo juntos. A ellos les encantará saber que sus padres no son perfectos y no lo saben todo. Aprender a descender un río en kayak, tomar un curso de buceo o hacer un poco el ridículo intentando mantener el equilibrio haciendo Flyboard o Paddle, pueden ser experiencias que os enriquezcan y unan como familia. Una gran forma de estrechar vuestros lazos familiares de una forma superdivertida.

26. Prepárate para cualquier cosa.

Un viaje es toda una aventura. Por muchos planes que hagas, todo se puede torcer. Prepárate para cualquier cosa: enfermedades, retrasos en los vuelos, hoteles que no son lo que pensabas, nostalgia de dejar atrás a sus amiguitos o a sus abuelos… Viajar, especialmente a lugares remotos y con niños no es fácil. Por ello, simplemente tienes que tener claro que estás cosas ocurren, afrontarlas con determinación y superarlas. Mantén siempre una actitud positiva ante estos imprevistos y al final tus hijos se verán enriquecidos con esas experiencias.

27. Recuerda que también fuiste un niño.

Recuerda lo ruincillo/a que eras de pequeño y las experiencias que viviste viajando con tus padres. ¿Qué es lo que más te gustaba hacer en esos viajes? ¿Y lo que menos? Trata de ponerte en la situación de tus hijos, compréndelos y verás que todo resulta más fácil.

Bebé

Por último una reflexión muy personal. Lo fácil es viajar con tu pareja, dejando tus hijos con sus abuelos u otros familiares. Pero viajar en familia, con las personas que más quieres, es verdaderamente extraordinario. Una experiencia que quedará grabada a fuego para toda la vida. De verdad, merece la pena.

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